Entre los factores que influyen en la desaparición de restos humanos el principal es la presión extrema del agua, también las temperaturas cercanas al punto de congelación, actividad de organismos marinos, composición química del fondo oceánico.
Cuando un cuerpo llega a esas profundidades, comienza un proceso natural en el que la fauna marina cumple un papel clave. En las zonas profundas del océano habitan organismos conocidos como carroñeros marinos, entre ellos:
peces de aguas profundas
– crustáceos
– pequeños invertebrados
– bacterias marinas especializadas
Estos organismos se alimentan de materia orgánica disponible en el fondo marino, acelerando el proceso de descomposición. Otro factor que explica este misterio es la química del agua en las profundidades del Atlántico Norte, a esa profundidad, el agua contiene niveles de dióxido de carbono disuelto que pueden alterar la estabilidad del calcio en los huesos.
Con el paso del tiempo, este proceso puede provocar que los huesos se debiliten y eventualmente se disuelvan, especialmente en zonas donde el sedimento y la composición química favorecen ese fenómeno.
Los científicos llaman a este proceso disolución del carbonato de calcio, algo que también afecta a conchas y otros organismos marinos. Las exploraciones realizadas con submarinos y robots submarinos han documentado el estado actual del naufragio desde su descubrimiento en 1985.
En lugar de restos humanos, los investigadores han encontrado objetos personales, zapatos, maletas, utensilios de la época, curiosamente, en algunas zonas del fondo marino se han encontrado pares de zapatos juntos, lo que sugiere que en algún momento pudo haber habido un cuerpo allí.